lunes, 6 de enero de 2014

Llegada de los magos

Y la misma noche en que el Señor Jesús nació en Bethlehem de judea, en la época del rey herodes, un ángel guardián fue enviado a Persia. Y apareció a las gentes del país bajo la forma de una estrella muy brillante, que iluminaba toda la tierra de los persas. Y, como el 25 del primer Kanun (fiesta de la Natividad del Cristo) había gran fiesta entre todos los persas, adoradores del fuego y de las estrellas, todos los magos, en pomposo aparato, celebraban magníficamente su solemnidad, cuando de súbito una luz vivísima brillo sobre sus cabezas. Y, dejando sus reyes, sus festines, todas sus diversiones y abandonando sus moradas, salieron a gozar del espectáculo insólito. Y vieron que una estrella ardiente se había levantado sobre Persia, y que, por su claridad, se parecía a un gran sol. Y los reyes dijeron a los sacerdotes en su lengua:  ¿Qué es este signo que observamos? Y, como por adivinación, contestaron, sin quererlo: Ha nacido el rey de los reyes, el dios de los dioses, la Luz emanada de la Luz. Y he aquí que uno de los dioses ha venido a anunciarnos su nacimiento, para que vayamos a ofrecerle presentes, y a adorarlo. Ante cuya revelación, todos, jefes, magistrados, capitanes, se levantaron, y preguntaron a sus sacerdotes:¿Qué presentes conviene que le llevemos? Y los sacerdotes contestaron: Oro, incienso y mirra. Entonces tres reyes, hijos de los reyes de persia, tomaron, como por disposición misteriosa, uno tres libras de oro, otro tres libra de incienso y el otro tres libras de mirra. Y se revistieron de sus ornamentos preciosos, poniéndose la tiara en la cabeza, y portando su tesoro en las manos. Y, al primer canto del gallo, abandonaron su país, con nueve hombres que los acompañaban, y se pusieron en marcha, guiados por la estrella que les había aparecido. Y el ángel que había arrebatado de Jerusalén al profeta Habacuc, y que había suministrado alimento a Daniel, recluido en las cueva de los leones, en Babilonia, aquel mismo ángel, por la virtud del Espíritu Santo, condujo a los reyes de Persia a Jerusalén, según que Zoroastro lo había predicho. Partidos de Persia al primer canto del gallo, llegaron a Jerusalén al rayar el día, e interrogaron a las gentes de la ciudad, diciendo:¿Dónde ha nacido el rey que venimos a visitar? Y, a esta pregunta, los habitantes de Jerusalén se agitaron, temerosos, y respondieron que el rey de Judea era Herodes.

Sabedor del caso, Herodes manda a buscar a los reyes de Persia, y, habiéndolos hecho compadecer ante él, les preguntó:¿Quiénes sois?¿ De donde venís?¿Qué buscáis? Y ellos respondieron: Somos hijos de los reyes de Persia, venimos de nuestra nación, y buscamos al rey que ha nacido en Judea, en el país de Jerusalén. Uno de los dioses nos ha informado del nacimiento de ese rey, para que acudiésemos a presentarle nuestras ofrendas y nuestra adoración. Y se apoderó el miedo de Herodes y de su corte, al ver a aquellos hijos de los reyes de persia, con la tiara en la cabeza y con su tesoro en las manos, en busca del rey nacido en Judea. Muy particularmente se alarmó Herodes, porque los persas no reconocían su autoridad. Y se dijo: El que, al nacer, ha sometido a los persas a la ley del tributo, con mayor razón nos someterá a nosotros. Y, dirigiéndose a los reyes, expuso: Grande es, sin duda, el poder del rey que os ha obligado a llegar hasta aquí a rendirle homenaje. En verdad, es un rey, el rey de los reyes. Id, enteraos de dónde se halla, y, cuando lo hayáis encontrado, venid a hacérmelo saber, para que yo también vaya a adorarlo. Pero Herodes, habiendo formado en su corazón el perverso designio de matar al niño, todavía de poca edad, y a los reyes con él, se dijo: Después de eso, me quedará sometida todas esas naciones.

Y los magos abandonaron la audiencia de Herodes, y vieron la estrella, que iba delante de ellos, y que se detuvo por encima de la caverna en que naciera el niño Jesús.

En seguida cambiando de forma, la estrella se tornó semejante a una columna de fuego y de luz, que iba de la tierra al cielo. Y penetraron en la caverna, donde encontraron a María, a José y al niño envuelto en pañales y recostado en el pesebre. Y, ofreciéndole sus presentes, lo adoraron. Luego saludaron a sus padres, los cuales estaban estupefactos, contemplando a aquellos tres hijos de reyes, con la tiara en la cabeza y arrodillados en adoración ante el recién nacido, sin plantear ninguna cuestión a su respecto. Y María y José les preguntaron:¿ De dónde sois?Y ellos les contestaron: Somos de Persia. Y María y José insistieron:¿Cuándo habéis salido de allí? y ellos dijeron:

Ayer tarde había una fiesta en nuestra nación. Y, después del festín, uno de nuestros dioses nos advirtió: Levantaos, e id a presentar vuestras ofrendas al rey que ha nacido en Judea. Y, partimos de Persia al primer canto del gallo, hemos llegado hoy a vosotros, a la hora tercera del día.

Y María, agarrando uno de los pañales de Jesús, se lo dio a manera de elogio. lo recibieron de sus manos de muy buen agrado, aceptándolo, con fe, como un presente valiosísimo. Y, cuando llegó la noche del quinto día de la semana posterior a la natividad, el ángel que les había servido de guía, se les presentó de nuevo bajo forma de estrella. Y lo siguieron, conducidos por su luz, hasta su llegada a su país.

Vuelta de los magos a su tierra

Los magos llegaron a su país a la hora de comer. Y Persia entera se regocijó, y se maravillo de su vuelta.
Y, al crepúsculo matutino del día siguiente, los reyes y los jefes se reunieron alrededor de los magos, y les dijeron: ¿Cómo os ha ido en vuestro viaje y en vuestro retorno? ¿Qué habéis visto, qué habéis hecho, qué nuevas nos traéis?¿Y a quién habéis rendido homenaje? Y ellos les mostraron el pañal que les había dado María. A cuyo propósito celebraron una fiesta, a uso de los magos, encendiendo un gran fuego, y adorándolo. Y arrojaron a él el pañal, que se tomé en apariencia a fuego. Pero, cuando este hubo extinguido, sacaron de él el pañal, y vieron que se conservaba intacto, blanco como la nieve y más sólido que antes, como si el fuego no lo hubiera tocado. Y, tomándolo , lo miraron bien, lo besaron, y dijeron: he aquí un gran prodigio, sin duda alguna. este pañal es el vestido del dios de los dioses, puesto que el fuego de los dioses no ha podido consumirlo, ni deteriorarlo siquiera. Y lo guardaron preciosamente consigo, con fe ardiente y con veneración profunda.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Los enemigos de nuestra propia casa

Son cinco los habitantes de nuestra casa, y siempre viven enfrentado, dos contra tres y tres contra dos, los dos son: EL ESPÍRITU, conocido como la fuerza y el ALMA que es la bondad y la misericordia que acompaña siempre las actuaciones del ser humano.
Los tres son: el cuerpo físico, que es simplemente la envoltura donde moran estos, el falso espíritu que actúa como nuestra mente y el destino, bueno en si el destino simplemente es un ente que nos sigue como sombra, solo entra en acción en el momento de nuestra muerte.

La Fuerza, el alma y el falso espíritu, poco a poco cada uno crece de acuerdo a su naturaleza. La fuerza intuye a tratar de obtener la Luz de la altura; el Alma por otra parte, aspira a buscar la región de la rectitud que está mezclada.
El espíritu falso, por otra parte, busca las perversidades, codicias y todos los pecados, el cuerpo, por el contrario, no percibe nada a menos que obtenga fuerza de la materia.

E inmediatamente los tres desarrollan sentido, cada uno de acuerdo con su naturaleza. Y los receptores retributivos designan a los servidores (liturgos) a seguirlos y a ser testigos de todos los pecados que cometan, con el propósito de obtener una forma o método para castigarlos en los juicios.
 Por tanto, si el tiempo de ese hombre se ha completado, el destino aparece primero y lo conduce hacia la muerte a través de los arcontes y sus cadenas con las que ellos están atados al destino.

Y el espíritu falso se convierte en el receptor del alma siendo destinada a él para trasladarla de acuerdo al castigo por los pecados que haya cometido y esté en gran enemistad con ella.

martes, 29 de octubre de 2013

Lo valioso

De los confines de los caminos de los valioso.

Y en sus platicas continuaba diciéndoles a sus discípulos.
Decid preferentemente a los hombres del mundo: Sed pacientes para que podáis recibir los misterios de la Luz y elevaros hasta el Reino de la Luz.

Decidles: Amad a los hombres para que seáis dignos de los misterios de la Luz y os elevéis al Reino de la Luz.

Decidles: Sed bondadosos para que seáis dignos de los misterios de la Luz y os elevéis hasta el Reino de la Luz

Decidles: Sed pacíficos para que podáis recibir los misterios de la Luz y os elevéis hasta el Reino de la Luz.

Decidles: Sed misericordiosos para que podáis recibir los misterios de la Luz y os elevéis hasta el Reino de la Luz.

Decidles: Haced la caridad para que recibáis los misterios de la Luz y os elevéis hasta el Reino de la Luz.

Decidles: Asistid al pobre y al enfermo y al afligido, para que recibáis los misterios de la Luz y os elevéis hasta el Reino de la Luz.

Decidles: Amad a DIOS para que recibáis los misterios de la Luz y os elevéis al Reino de la Luz.

Decidles: Sed virtuoso, para que podáis recibir los misterios de la Luz y os elevéis al Reino de la Luz.

Decidles: Sed dignos para que recibáis los misterios de la Luz y os elevéis hasta el Reino de la Luz.

Decidles: Renunciad a todo para que recibáis los misterios de la Luz y os elevéis hasta el Reino de la Luz.

Ahora y por tanto, he traído  los misterios para que sus pecados sean a todos perdonados y todos sean recibidos en el Reino de la Luz. Pues los misterios son el regalo del Primer Misterio, ese hecho de que él pueda borrar los pecados y las iniquidades de todos los pecadores.

martes, 1 de octubre de 2013

El Reino de la Luz

Proclama de Jesús a sus discípulos.

Jesús en su discurso les decía a sus discípulos: "Cuando yo me haya ido a la Luz, proclamadlo entonces al mundo y decid: No ceséis en vuestra búsqueda día y noche, y no mengüéis hasta que halláis encontrado los misterios del Reino de la Luz, los cuales os purificarán y os convertirán en Luz purificada y os conducirán al Reino de la Luz."

Aquello a que los hombres deben renunciar.

"Decidles: Renunciad al mundo y a la materia que en él hay y a todos los intereses y a todos sus pecados; en una palabra, a todas las asociaciones que hay en él, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y salvados de todos los castigos que hay en los juicios."

"Decidles: Renunciad a la murmuración, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y salvados del fuego del rostro de perro."

"Decidles: Renunciad a escuchar las conversaciones ajenas, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los juicios del rostro de perro."

"Decidles: Renunciad a vuestra inclinación al litigio, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los castigos de Ariel."

"Decidles: Renunciad a la calumnia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los ríos de fuego del rostro de perro."

"Decidles: Renunciad a los falsos testimonios, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y podáis escapar y ser salvados de los ríos de fuego del rostro de perro."

"Decidles: Renunciad al orgullo y a la arrogancia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los abismos del fuego de Ariel."

"Decidles: Renunciad a la gula, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los juicios de Amente."

"Decidles: Renunciad a la indiscreción, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los fuegos del Amente."

"Decidles: Renunciad a la astucia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los castigos que hay en el Amente."

"Decidles: Renunciad a la avaricia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los ríos de fuego del rostro de perro."

"Decidles: Renunciad al amor terrenal para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de las capas de fuego del rostro de perro."

"Decidles: Renunciad al pillaje, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los ríos de fuego de Ariel."

"Decidles: Renunciad a la maledicencia para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los castigos de los ríos de fuego."

"Decidles: Renunciad a la iniquidad, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los juicios de los mares de fuego de Ariel."

"Decidles: Renunciad a la inmisericordia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los juicios de los rostros de dragón."

"Decidles: Renunciad a la cólera, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los ríos de fuego de los rostros de dragón."

"Decidles: Renunciad a las maldiciones, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los mares de fuego de los rostros de dragón."

"Decidles: Renunciad al hurto, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los agitados mares de los rostros de dragón."

"Decidles: Renunciad al robo, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de Yaldabaoth."

"Decidles: Renunciad a la calumnia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los ríos de fuego del rostro de León."

"Decidles: Renunciad a la lucha y a la rivalidad, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los hirvientes ríos de Yaldabaoth."

"Decidles: Renunciad a todo lo ignorante, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los servidores de Yaldabaoth y de sus mares de fuego."

"Decidles: Renunciad a hacer el mal, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los demonios de Yaldabaoth y de todos sus juicios."

"Decidles: Renunciad a la negligencia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los hirvientes mares de brea de Yaldabaoth."

"Decidles: Renunciad al adulterio, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los mares de sulfuro y de brea del rostro de León."

"Decidles: Renunciad al asesinato, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados del regidor rostro de cocodrilo- ése que está en lo frío, que es la primera cámara de las tinieblas exteriores."

"Decidles: renunciad al ateísmo para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los gemidos y rechinar de dientes."

"Decidles: Renunciad a la inmisericordia y a la impiedad para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los regidores de las tinieblas exteriores."

"Decidles: Renunciad a las posiciones (mágicas) para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados del gran frío y granizo de las tinieblas exteriores."

"Decidles: Renunciad a la blasfemia, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados del gran dragón de las tinieblas exteriores."

"Decidles: Renunciad a las doctrinas erradas, para que seáis dignos de los misterios de la Luz y seáis salvados de los castigos del gran dragón de las tinieblas exteriores."

"Decid a aquellos que enseñan doctrinas erradas y a cada uno de los que son instruidos en ellas: Ay de vosotros, pues si no os arrepentís y abandonáis vuestro error, iréis a los castigos del gran dragón y de las tinieblas exteriores, que son sumamente crueles, y jamás seréis lanzados al mundo, sino que seréis sin existencia hasta el final."

"Decid a aquellos que abandonan las dotrinas verdaderas del primer Misterio: Ay de vosotros, pues vuestro castigo es triste comparado con el de todos los hombres. Pues vosotros permaneceréis en el gran frío y hielo y granizo en medio del dragón y de la oscuridad exterior, y jamás seréis lanzados al mundo desde esa hora, sino que os congelaréis en esa región y a la disolución del universo pereceréis, y dejaréis de existir para siempre."

viernes, 30 de agosto de 2013

ElL ELEGIDO


Del Libro de Enoc.
1-En ese lugar vi la fuente de la justicia, la cual era inagotable, y a su alrededor había muchas fuentes de sabiduría, todos los sedientos bebían de ellas y se llenaban de sabiduría y habitaban con los santos, los justos y los elegidos.
2-En ese momento ese Hijo del Hombre fue nombrado en presencia del señor de los espíritus y su nombre ante la cabeza de los días.
3-Ya antes que el sol y los signos fueran creados, antes de que las estrellas del cielo fueran hechas, su nombre fue pronunciado ante el señor de los espíritus.
4-Él será para los justos un bastón en el que puedan apoyarse y no caer; será luz para las naciones y esperanza para los que sufren.
5-Todos los que habitan sobre la tierra se prosternarán y lo adorarán; alabarán, bendecirán y celebrarán con canciones al señor de los espíritus.
6-Por tal razón ha sido él Elegido y reservado ante Él, desde antes de la creación del mundo y para siempre.
7-La sabiduría del señor de los espíritus lo ha revelado a los santos y a los justos, porque Él ha preservado el destino de los justos, porque ellos han odiado y despreciado a este mundo de injusticia y han odiado todas sus obras y caminos, en el nombre del señor de los espíritus, porque por su nombre serán salvados ellos y Él vengará sus vidas.

Los santos, los justos y los elegidos.
Los santos son los de pureza plena y de consagración completa al señor de la vida.
Los justos vida de dedicación y obediencia a la labor espiritual,
Los elegidos, los comprometidos a cumplir con firmeza y fidelidad los preceptos y mandatos del Señor de la Vida.

sábado, 3 de agosto de 2013

La evolución de los seres

La existencia de los seres es infinita,  como es infinita la existencia de los átomos y partículas;  muchos tienen la necesidad de evolucionar, es por ello que algunas esencias buscan la ocasión propicia para hacerlo, claro está bajo ciertas reglas y normas que dictan las leyes cósmicas.
Es cierto que el deseo imperioso en evolucionar en ciertos seres es muy evidente, la sed insaciable para esta clase de entidades es muy particular, y es debido a esto que que algunas almas buscan la divinidad casi desde el principio de sus vidas;  sinembargo para otros poco interés les genera esta acción.

Oleadas de almas de espectros variados y de condiciones espirituales muy bajas, andan deambulando y buscando por estos tiempo encarnar en planetas y entre ellos, uno de los más propicio, es el planeta tierra.

Algunos se preguntarán bueno y esto que tiene que ver conmigo, nada de esto me interesa, en cierta manera eso es cierto, pero también, es cierto que a muchos no les interesa este tema,  y todo esto tiene que ver con nuestra evolución y nuestra escrituración íntima del SER.

En una ocasión le preguntaban sus discípulos al divino Rabí,  Maestro,  por qué  tú enseñanzas las en parábolas, y él les respondió, a ustedes Dios les ha permitido conocer los misterios del Reino de los cielos. pero a ellos yo les hablo en parábola.
Yo les hago que su corazón se vuelva duro como una piedra, porque tienen ojos para ver y no ven y oídos para oír y no oyen. algunos dirán y por qué esta exclusión, bueno sencillamente es que todos estos seres ya en anteriores ocasiones tuvieron  la oportunidad de recibirla, pero se negaron a aceptarla;  un ejemplo más apropiado es el del Banquete" pues el Rey hizo una gran cena y mandó a sus sirvientes a buscar a los convidados especiales y todos inician a excusar y a rehuir ante su señor, Entonces el señor envía a sus sirvientes por los callados, praderas y callejones  a buscar a mancos, sordos y ciegos; y les dice forzaos a entrad.

Para los humildes de corazón son los  reiterados llamados.
La oportunidad ya todos la tuvimos,  el saber ha estado siempre con nosotros y también está en lo más profundo de nuestro corazón. lo que pasa es que hay poco interés por aceptarnos.  somos realmente un ESPÍRITU con un SABER.

Cambiar al ser exterior por el hombre interior, para nada es fácil, pero este es el deber y la razón del ser y  del existir.

Hay que Morir para nacer de nuevo, esa es la regla de oro, pero esta es cuestión de esfuerzo, constancia y paciencia.

domingo, 30 de junio de 2013

La Gracia y la Virtud

María, madre de Jesús, narra como fue visitada por un espíritu fantasma quien era su par gemelo de Jesús.

La Gracia y la Virtud se encontraron, y la Virtud y la Paz se besaron una a otra. La Verdad brotó de la tierra y la Virtud miró hacia abajo, desde el cielo.

María dice: Cuando eras pequeño, antes que el espíritu hubiese llegado a ti, estando tú un día en el viñedo, con José, el espíritu vino de la altura y llegó a mi casa; y era como tú. Yo no lo conocía, más pensé que tú eras él. El espíritu me dijo: " ¿Dónde está Jesús, mi hermano, para reunirme con él?" Cuando esto me dijo, me desconcerté y pensé que era un fantasma que deseaba irritarme. Así que lo cogí y lo até a los pies de la cama, en mi casa. Luego salí al campo y caminé hasta llegar a tí y a José, que estabais en el campo; y te encontré en el viñedo, y a José apuntando las vides. Y sucedió que cuando hablé a José de lo ocurrido, tú entendiste mis palabras, te alegraste y dijiste: " ¿Dónde está que yo le vea? De otra manera lo guardaré en este lugar:" Y entonces cuando José te oyó decir esas palabras, se sobrecogió. Bajamos juntos, entramos en la casa y encontramos al espíritu atado a la cama. Te miramos y lo miramos y tú eras igual a él. Y él, que estaba atado a la cama estuvo libre, te tomó en sus brazos y te besó, y tú también lo besaste, y os convertisteis en uno.

Y luego sigue  comentado María: 
La Gracia es el espíritu que llegó a ti desde la altura a través del Primer Misterio, pues tuvo piedad de la raza humana y envió su espíritu para que él pudiese perdonar los pecados de todos los hombres y estos recibiesen los misterios y heredasen el Reino de la Luz.