los AEONES, son los planos y las correspondientes pruebas que debe seguir todo iniciado, para hacerse merecedor al correspondiente galardón por el esfuerzo y su lucha, pues será el verdadero quien lo hará merecedor de dicho galardón.
Muchos buscan el camino pero pocos lo encuentran y de esos pocos algunos lo siguen, de los que los siguen uno que otro alcanza el triunfo.
Existe un sincero y evidente compromiso la GRAN OBRA, y esta se hace con el decidido TRABAJO. La gran obra es el camino que debe recorrer todo iniciado, todo iniciado debe apoderarse del látigo de la voluntad para sacar a los mercaderes del sagrado templo donde morar solo EL ESPÍRITU DIVINO nuestro REAL SER. nuestro CRISTO ÍNTIMO.
Los mercaderes, nuestros más queridos egos son los encarnizados enemigos del CRISTO, ellos detestan el camino y por ende detestan al CRISTO, ellos son los responsables de la crucifixión de nuestro REAL SER, nuestro CRISTO INTERIOR, ellos para nada quieren saber de la LUZ, ellos viven en la oscuridad, pues la oscuridad es su mundo y su reino.
La ira, la codicia, la lujuria, la gula, la envidia, todos ellos con sus múltiples manifestaciones gobiernan y mandan en el sagrado templo, solo a través del látigo de la voluntad, es posible limpiar el templo y transformar nuestro reino interior pero para que se de dicha transformación, primero debe activarse en nuestro mundo íntimo la fuerte convicción de querer transformarse, luego seguir con la AUTO- OBSERVACIÓN intima, apoyado del sentido de la COMPRENSIÓN, el cual debe activarse, para poder visualizar e identificar nuestros errores, comprender que estos errores hacen parte de nuestra naturaleza humana, pero que el propósito es ir les debilitando ¿cómo? no suministrándole alimento y poco a poco minimizar su acción, nada se logra de una vez.
sábado, 9 de abril de 2011
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